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lunes, 4 de junio de 2012

TERCIARIZACIÓN Y SUBCONTRATACIÓN


PREVISIONES LEGALES A SER CONSIDERADAS ANTES DE IMPLEMENTAR LA FIGURA JURÍDICA DE TERCIARIZACIÓN Y SUBCONTRATACIÓN EN BOLIVIA


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             Cochabamba 4 de junio de 2.012.
             Autor: Abg. Walter Mauricio Caballero Pérez.
El Decreto Supremo Nº 0107 de 1ro de mayo de 2.009, Resolución Ministerial Nº 446/09 de 8 de julio de 2.009 y Decreto supremo Nº 0521 de 26 de mayo de 2.010 regulan las condiciones para las distintas formas de subcontratación, tercerización, externalización y/o enganche en Bolivia, preceptos legales que con meridiana claridad determinan que esta figura jurídica únicamente podrá ser aplicada en actividades que no constituyan tareas propias y permanentes del giro de la empresa.
En ese sentido, a fin de lograr una correcta aplicación de la referida normativa es imprescindible que cada empresa establezca con claridad cuáles son las tareas que se consideran propias a su giro comercial; por ejemplo cuando el giro de una empresa es la fabricación de puertas, molduras de madera para exportación; cualquier labor de carpintería, tallado de paneles o barnizado se halla comprendida dentro de las tareas propias de la misma, en consecuencia no se podrá proceder a la tercerización de dichas actividades.
Por otra parte, en lo relativo a la contratación de servicios que no constituyen tareas propias y permanentes de la empresa contratante tengo a bien señalar su factibilidad en su implementación siempre y cuando los mismos reúnan una serie de requisitos mínimos que eviten la presunción de simulación, fraude o encubrimiento de una relación laboral, como la implementación de una clausula socio laboral mediante la cual la empresa contratada se responsabilice por el pago de los derechos y beneficios sociales de sus dependientes, que el contrato mediante el cual se terciarice cualquier servicio no contenga  terminología propia de una relación de subordinación y dependencia, ni contemplen figuras legales que únicamente son aplicables a dependientes asalariados. De la misma manera y a fin de evitar cualquier susceptibilidad o interpretaciones erróneas por parte del Ministerio del Trabajo o de los jueces laborales resulta indispensable que la empresa o persona subcontratada emita la correspondiente factura o nota fiscal a fin de dar cumplimiento con las disposiciones tributarias en actual vigencia, o en todo caso la empresa contratante actué como agente de retención, siendo la primera modalidad la más aconsejable a fin de evitar confusiones de carácter contractual.
Para una mejor comprensión de lo precedentemente señalado me permito profundizar un poco más sobre las previsiones señaladas ut supra destacando que a diferencia de los contratos laborales, la implementación de la figura de tercerización mediante contratos de prestación de servicios celebrada ya sea con una persona natural o jurídica, es de naturaleza civil, misma que se halla regulada por los art. 732 y siguientes del Código Civil y son aplicados como mencioné anteriormente generalmente para efectuar tareas que no sean propias y permanentes del giro de una empresa, debiendo ser pactados necesariamente por escrito, con firma de abogado  y con el correspondiente reconocimiento de firmas y rúbricas ante Notario de Fe Pública.  
 Al vencimiento del contrato, si se pretende continuar con la prestación de servicios, se deberá suscribir un nuevo contrato, en razón a que en materia civil no se aplica la tácita reconducción, y si se prolongaren las funciones del contratista o profesional una vez concluido el contrato civil, la ley presume la existencia de un contrato de trabajo verbal a tiempo indefinido.
 
En los contratos de naturaleza civil, no está permitido el  uso de memorándums o cualquier otra forma de llamada de atención, por cuanto los mismos son propios del ámbito laboral. Sin embargo, la ley faculta a quien contrata bajo ésta modalidad, a efectuar una supervisión de las tareas del profesional, la misma que es acordada de manera escrita mediante una cláusula específica, modalidad que sirve para la resolución anticipada del contrato frente al  incumplimiento de las labores asignadas al profesional o empresa. 

 Asimismo, es necesario he importantísimo puntualizar que en los contratos de prestación de servicios bajo ningún concepto o sinónimos se deberá consignar horarios, jornadas laborales, sueldo mensual, pago de aguinaldos, bonos, vacaciones, afiliaciones al seguro a corto o largo plazo u otros términos propios de una relación Jurídico Laboral, ya que en caso de una demanda judicial, éstos extremos serían considerados como prueba en favor del contratado a efecto de hacer presumir simulación y fraude en la contratación a objeto de evitar la carga social que implicaría el pago de beneficios sociales.

 Po otro lado y para terminar se debe aclarar que las personas contratadas bajo ésta modalidad no gozan de beneficios sociales, no correspondiendo en consecuencia el pago de indemnización por tiempo de servicios, horas extras, recargos nocturnos, salarios mensuales, cualquier tipo de bonos, viáticos, ropa de trabajo, cursos de capacitación, afiliación a seguro médico, AFP’S o cualquier otro beneficio que importe una relación laboral de subordinación y dependencia. 

Para despedirme, me permito anexar al presente artículo la última disposición que el Estado Plurinacional de Bolivia ha emitido a efecto de reglamentar la subcontratación, tercerización y externalización en Bolivia, esperando siempre que les pueda ser en algún momento de gran utilidad.......
D.S. 521 DE TERCERIZACIÓN Y SUBCONTRATACIÓN


Autor: Abg. Mauricio Caballero Perez.  

Un 4 por ciento trabaja como asalariado


Un 4 por ciento trabaja como asalariado

 
Por: LESLIE LAFUENTE LÓPEZ llafuente@opinion.bo | 17/06/2012


De todos los menores que han optado por salir a trabajar, pese a su corta edad, apenas un 4 por ciento es salariado. Sin embargo, esto no debe llevar a desconocer que existe alta presencia de trabajo infantil asalariado en el seno de familias que trabajan para terceros, con remuneraciones a destajo. Esta forma de contratación, que promueve el trabajo infantil, es muy visible en actividades agrícolas, manufactureras y mineras, pero no se refleja en las estadísticas con la magnitud que alcanza, revela la investigadora del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (Cedla), Silvia Escóbar.Las remuneraciones que reciben los llamados asalariados son ínfimas, pese a la labor que realizan.

Según Juana, una menor de 14 años que trabaja como trabajadora del hogar en Cochabamba, el sueldo mensual que recibe por limpiar la casa, cocinar, lavar ropa e incluso cuidar a dos pequeños, apenas alcanza a 500 bolivianos mensuales. Asegura que ese monto es insuficiente para apoyar económicamente a su familia.

“A pesar que es poco, por lo menos cuento con ese dinero y tengo un techo donde vivir”, dice la adolescente que desde sus doce años realiza estos trabajos.

Juana es originaria de Tacopaya, pueblo que tuvo que dejar junto a su hermana de 16 años para venir a la ciudad y trabajar.

A diferencia de Juana, Martín trabaja junto a sus hermanos y su madre en la venta de dulces y flores en las calles, así como lo hacen en todo el país al menos el 77 por ciento de los pequeños trabajadores, mientras apenas el 19 por ciento trabaja por cuenta propia.

Según la investigadora Escóbar, además del trabajo en actividades económicas, la mayor parte de los niños y niñas (85 por ciento) asumen responsabilidades en el ámbito del trabajo doméstico, sustituyendo incluso a las que tienen los padres en el cuidado de los menores o la preparación de alimentos, para mencionar las menos propias de su edad.

“La incorporación prematura de los niños y niñas al mundo del trabajo remunerado y doméstico está sometida a intensidades diferentes, es mayor en el campo que en las ciudades, pero siempre interfiere con el ejercicio de sus derechos a la educación, la salud, el descanso, el esparcimiento, entre otros”, explica al agregar que una muestra de esto es que aún cuando la mayor parte de ellos no deja la escuela cuando trabaja, presentan bajos resultados de aprendizaje, menores rendimientos en asignaturas centrales como lenguaje y matemática, altos índices de rezago y deserción escolar.

Asimismo, indica que “con frecuencia se nos pregunta sobre los ingresos que perciben los niños que trabajan y su importancia en el ingreso familiar. Desde una perspectiva de derechos, lo central no es saber cuánto ganan, sino precisamente cuánto pierden por trabajar siendo niños, en términos de su bienestar inmediato y futuro”. Al respecto, son muchas las evidencias que muestran al trabajo infantil como el punto de partida de historias laborales precarias o como un mecanismo de transmisión intergeneracional de la pobreza. “El desafío entonces es luchar contra el trabajo infantil, pero no eliminándolo por decreto, sino a través de la acción, creando desde el Estado y la sociedad las condiciones para incidir en los factores estructurales que lo originan”, apunta.

Para la experta, es preciso que el Estado y la sociedad actúen para trasformar el contexto económico, laboral, social y político que sigue propiciando la distribución desigual de la riqueza y de los ingresos.

Al mismo tiempo, -añade- es urgente actuar para cambiar las condiciones generales del mercado de trabajo para los adultos y sancionar la demanda de trabajo infantil. Pero también, modificar las concepciones culturales que naturalizan el trabajo de los niños y que transmiten la idea de la imposibilidad de su erradicación.

En esta perspectiva, un punto de apoyo importante es la baja tolerancia de la población al trabajo infantil. Una encuesta realizada por el Cedla muestra que el 80 por ciento de la población que vive en las ciudades capitales manifiesta una baja tolerancia al trabajo en edades tempranas. Detrás, pero con un firme rechazo, se encuentra la población que habita en el resto urbano (64 por ciento). Solo la población que vive en el área rural es más tolerante, aunque más de la mitad todavía se pronuncia por su erradicación (56,7 por ciento). “En estos términos, más allá de las percepciones o las posiciones sobre este problema, el imperativo es encontrar los mejores caminos para avanzar en el respeto integral de los derechos humanos de los niños para que disfruten de una vida plena y digna, rompiendo el círculo vicioso que se engendra con el trabajo infantil”, concluye.

El desempleo ‘ilustrado’ afecta al 10% de profesionales jóvenes

El desempleo ‘ilustrado’ afecta al 10% de profesionales jóvenes

Una de cada diez personas recientemente tituladas no encuentra trabajo, según datos del CEDLA. El mercado demanda más operarios o vendedores para negocios. Se trata de las ramas metalmecánica, costura, carpintería y construcción.

La situación laboral juvenil


La situación laboral juvenil Inforgrafía: Julio Huanca
La Razón / Mariana Pérez / La Paz
01:28 / 06 de mayo de 2012
Estudiar durante cinco o seis años ya no es una garantía para conseguir un trabajo, pues cuanto más elevado es el grado de educación, mayor es la tasa de desempleo. Los datos señalan que en Bolivia, uno de cada diez profesiones no encuentra empleo y pasa a ser desempleado “ilustrado”.
Ése fue el caso de María, quien a sus 24 terminó la carrera de Administración de Empresas, pero tuvo que conformarse con vender ropa infantil en una tienda de la zona Sur.
“Los desempleados son los más escolarizados”, reporta  la Encuesta Urbana de Empleo del CEDLA y señala que el 10,5% de los desempleados son personas que alcanzaron un nivel educativo superior, es decir, que consiguieron títulos a nivel técnico o profesional. En segundo lugar figura el grupo que terminó la secundaria (8%) y como tercero, aparecen desocupados sin ningún grado de educación (6,4%).
Luego de vender ropa —con un salario mínimo y sin beneficios sociales—, María fue contratada por una entidad bancaria, pero “contrario a lo que parece”, el sueldo bordeaba los Bs 1.300. Su contrató feneció a los seis meses y tuvo que volver a su situación inicial.
A esto se suma que cada año hay 170 mil egresados y titulados correspondientes a 59 universidades públicas y privadas, además de  280 institutos técnicos, según un estudio de la Fundación para la Producción (Funda-pró), 2011.
 “Sólo el 53% de los profesionales se desenvuelve en un área para la que fue formado”, agrega el informe.
Según Bruno Rojas, analista del CEDLA,  la demanda laboral ya no se condiciona por el grado académico del empleado, sino que apunta a trabajadores no calificados, como operarios y vendedores en negocios.
Es por eso que muchos jóvenes, tras concluir sus estudios universitarios, toman cursos breves de peinados o confección, y los hombres trabajan como taxistas nocturnos o atienden en un punto de llamadas, explica Rojas.
Es así que la odisea por encontrar un trabajo afecta al sector profesional y joven a la vez, puesto que los índices de desempleo son elevados entre las edades de 20 a 24 años, con el 13,5%, y entre 25 a 29, con el 10,3%. 
Sin embargo, los datos generales nacionales señalan una reducción. En 2011, la tasa de desempleo anual llegó al 5,7%, mientras que en 2010 era de 6,5%, según el informe de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia.
Al respecto, el responsable de la Dirección General de Empleo del Gobierno, Juan José Blanco, asegura que uno de los problemas que obstaculiza el acceso de un joven profesional a un trabajo es la falta de experiencia.
“El interés de nuestro programa de apoyo y empleo es contribuir a resolver esos problemas”, dice.  Desde la entidad se ha ejecutado el proyecto “Mi primer empleo digno”, que lleva cuatro años capacitando a jóvenes para iniciarlos en el mundo laboral.
Crean red de empleo
Los jóvenes urbanos, del área rural, con discapacidad y miembros de alguna organización civil, ahora pueden formar parte de la Red Boliviana de Actores por el Empleo Juvenil.
Los colectivos o  jóvenes de cualquier región del país pueden acceder a la dirección electrónica www.redempleojuvenil.com para informarse y contactarse con los responsables de la red, según el director de la entidad, Rodrigo Aguilar.
Sobre los beneficios, Aguilar explica que “en la página web de la red, todas las instituciones están colgando información sobre las oportunidades de capacitación, empleo, emprendimientos y servicios que tienen las instituciones”.
Este proyecto surgió a partir de las demandas hechas por los jóvenes que participaron del foro internacional “Empleo juvenil, realidad y retos”, realizado en septiembre de 2011.
En esa oportunidad, el sector reclamó su inclusión laboral mediante procesos de orientación e información y además pidió el desarrollo de políticas públicas para empleos  dignos, el acceso a microcréditos, el fortalecimiento en gestión empresarial, además de la creación de un observatorio juvenil del empleo para el control social.
“En dos años queremos que las organizaciones juveniles tomen la cabeza de la red”, concluyó.
Jóvenes emprendedores enfrentan la situación
Intrépidos y constantes, así son los jóvenes que integran la microempresa Recicla Ahora, y su experiencia demuestra que se puede combatir el desempleo.
“No busquen trabajo. En todo lugar hay trabajo, la cosa es saber hacer de todo”, asegura Norma Alanoca (foto), una de las cuatro personas que confecciona y diseña los accesorios en lona de gigantografías desechadas.
El proyecto de estos jóvenes fue concebido por José Manuel Zuleta y Daniela Bolívar cuando a sus 24 decidieron crear accesorios con material reciclado. Entonces, presentaron su plan a   Ideas Emprendedoras, concursaron y consiguieron un capital semilla.
“Nuestro objetivo no es lucrar ni acumular sólo porque sí. El trato es horizontal, comemos lo mismo”, cuenta Zuleta y además aclara que los empleados, también jóvenes, tienen los beneficios sociales correspondientes.
 La sostenibilidad de Recicla Ahora se debe a las mismas empresas que utilizan las gigantografías porque se benefician con un producto que cumple con su responsabilidad social corporativa.
A sus 19, Norma no desaprovecha el día, trabaja y estudia en una escuela nocturna.
‘Mi primer empleo digno’ capacita en 4 áreas técnicas
Metalmecánica, costurero industrial, carpintería y constructor de unidades habitacionales son los cuatro rubros de capacitación que lleva adelante el programa estatal “Mi primer empleo digno”, desde 2009.
Según el director general de Empleo, Juan José Blanco, el Gobierno ha implementado esta política en todas las ciudades para brindar oportunidades de trabajo al sector joven.
Durante un periodo de siete meses, los jóvenes que se benefician con el ingreso a alguna de las cuatro áreas, pasan una fase de formación en el Instituto de Capacitación, luego en alguna empresa —donde se les paga un salario mínimo— y, finalmente, se procede a la inserción laboral, explicó Blanco.
Las personas interesadas deben cumplir una serie de requisitos, como tener entre 18 a 24 años, haber aprobado el octavo de primaria y estar exento de otros programas de la Dirección General del Trabajo.
El programa de la presente gestión ya comenzó en febrero. Blanco adelantó que para 2013 se incluirán otros dos rubros: instalación de gas domiciliario y cocina nacional e internacional.
“Los beneficiados terminan el programa con un certificado de técnico medio por parte de Educación”, agregó Blanco.
Sin embargo, el investigador del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA), Bruno Rojas, observó que la fase de inserción laboral es incierta porque los datos estadísticos no coinciden con la realidad de este sector.
“Hay un subempleo invisible. Se están dando empleos temporales y aunque trabajen más de ocho horas, obtienen ganancias por debajo de la canasta de alimentación”, dijo.
En tanto, los informes del programa señalan que hasta abril de 2010 se capacitaron a 2.565 jóvenes, 1.367 mujeres y 1.198 varones.
De esta cantidad, 2.003 pasaron a las prácticas laborales, 1.855 se habilitaron para la fase de inserción laboral y 1.607 fueron insertados en alguna empresa o institución.
En este marco, Blanco anticipó que en las próximas semanas se lanzará el “Programa de apoyo al empleo”, pero a diferencia del primero, éste se extenderá para personas de 18 años en adelante.
“El programa también se va ampliar al área rural. Se va a habilitar una línea gratuita de 800 y se va a trabajar con la demanda y oferta laboral”, explicó Blanco.
Sin embargo, hasta que se lance oficialmente este nuevo emprendimiento, los jóvenes interesados en participar de “Mi primer empleo digno” pueden revisar la página www.miprimerempleodigno.gob.bo/MPED/ y seguir con el respectivo registro.